5/07/2010

La aventura ha comenzado.

Al adentrarme en aquella selva ecuatoriana, percibí en ella, un olor que nunca había olido. era un olor a humedad, mezclado con con flores silvestres. Era muy fuerte, y no me gustaba para nada. Empecé a caminar, apartando las plantas con las manos. Todas ellas estaban mojadas, pero no frías. El suelo estaba húmedo y había mucho barro. A los pocos pasos dados, mis Converse rojas ya estaban manchadas. De vez en cuando, se escuchaban a los pájaros con un ruido sordo. También se oían los rugidos de algún animal felino. Me asustaban mucho e intenté no hacerles ningún caso. Cogí una botella de agua de mi llamativa mochila. Esta, tenían muchos colores fuertes: Rosa chillón, verde pistacho, azul celeste... Bebí poco a poco. No quería gastarla, porque sabía que no encontraría más, y sólo tenía una pequeña botella.
La selva me parecía enorme y no quería seguir caminando. Estaba muy cansada y apenas sentía las piernas. Me senté en una piedra, a esperar que aquel dolor tan intenso parara.

3 diente(s) reluciente(s) en una gran boca sana.:

37DMN on 7 de mayo de 2010, 11:39 dijo...

¿¿Cómo sigue??

Ast on 7 de mayo de 2010, 12:31 dijo...

Siempre he querido adentrarme en una selva, pero de buena gana, claro

Marta y Greta on 17 de mayo de 2010, 7:33 dijo...

Hola Marta, esta es la que me enseñaste en clase ¿no? bueno pues a ver cuando la continuas que estoy deseando leer el final.

Publicar un comentario

 

13 de Enero. Copyright © 2012 Design by Antonia Sundrani Vinte e poucos