5/20/2010

Algo horroroso

1 diente(s) reluciente(s) en una gran boca sana.

Curo mis penas con lo primero que encuentro. Curo mis lamentos con cualquier cosa deseable. Curo las heridas de mi corazón, encerrándome y no saliendo de mi habitación. Curo todas y cada unas de mis lágrimas sumergiéndome en un aspero y espeso sufrimiento. El dolor que siento, va disminuyendo poco a poco, pero nunca cesa.

NUNCA.

5/16/2010

Rodea tu vida de colores llamativos

2 diente(s) reluciente(s) en una gran boca sana.

5/14/2010

Willy

2 diente(s) reluciente(s) en una gran boca sana.
Algo muy extraño pasó esa noche. Oí algo muy ruidoso cuando terminaba de recoger las sillas del bar en el que trabajaba de camarera. Ese sonido fue muy grave y estruendoso. Provenía del cuarto de las luces, un cuarto muy pequeño y con muchos trastos dentro. Me dirigí a él con la fregona, por si la tendría que utilizar como escudo o como arma. Abrí la puerta lentamente y encendí la luz. No había nada ni nadie, sólo los interruptores que controlaban la iluminación de todo el local. Miré la habitación cara de asco y cerré la puerta de un portazo. Cuando me di la vuelta, algo extraño me encontré. Una personita de color morado y con los ojos negros, se encontraba enfrente de mí mirándome con atención. No llevaba ningún tipo de vestimenta y susurraba algo de vez en cuando que no podía entender. Me acerqué lentamente a él, mirándole con los ojos dilatados de la sorpresa. Estiré mi brazo porque quería tocarle su extraña piel. Él también estiro su brazo y me acarició la mejilla. Yo, por respuesta, le toqué su calva cabeza con suavidad. Una piel fría pero suave.

5/09/2010

Saca tarjeta roja al maltratador.

1 diente(s) reluciente(s) en una gran boca sana.

Tu te callas que no tienes ni idea.
Que sabrás tu de nada.
A ver quien te aguanta a ti.
A ver quien te quiere a ti.


Claro que tú gritas más fuerte.
Claro que puedes empujarla.
Claro que se queda callada.
Claro que mandas tú.


¿Tú crees que eso es ser un hombre? Yo no.


¿Es qué no sabes más que gastar?
¿Es qué no sabes educar a tus hijos?
No vales para nada.


Claro que no te contesta.
Claro que te tiene miedo.
Claro que no habla con nadie.
Claro que no te denuncia.

¿Tú crees que eso es ser un hombre? Yo no.


Claro que puedes aislarla.
Claro que llama a escondidas.
Claro que no ve a nadie.
Claro que deja el trabajo.
Claro que no te abandona.
Claro que aguanta los golpes.
Claro que acabas con ella.

¿Tú crees que eso es ser un hombre? Yo no.



5/08/2010

The music

0 diente(s) reluciente(s) en una gran boca sana.

La música llega a todas a partes. Es una forma distinta de comunicarse. La música es música.

5/07/2010

La aventura ha comenzado.

3 diente(s) reluciente(s) en una gran boca sana.
Al adentrarme en aquella selva ecuatoriana, percibí en ella, un olor que nunca había olido. era un olor a humedad, mezclado con con flores silvestres. Era muy fuerte, y no me gustaba para nada. Empecé a caminar, apartando las plantas con las manos. Todas ellas estaban mojadas, pero no frías. El suelo estaba húmedo y había mucho barro. A los pocos pasos dados, mis Converse rojas ya estaban manchadas. De vez en cuando, se escuchaban a los pájaros con un ruido sordo. También se oían los rugidos de algún animal felino. Me asustaban mucho e intenté no hacerles ningún caso. Cogí una botella de agua de mi llamativa mochila. Esta, tenían muchos colores fuertes: Rosa chillón, verde pistacho, azul celeste... Bebí poco a poco. No quería gastarla, porque sabía que no encontraría más, y sólo tenía una pequeña botella.
La selva me parecía enorme y no quería seguir caminando. Estaba muy cansada y apenas sentía las piernas. Me senté en una piedra, a esperar que aquel dolor tan intenso parara.

5/06/2010

Sin él.

1 diente(s) reluciente(s) en una gran boca sana.

Cuando le miraba, su ojos se fijaban en los mios. Cuando me acercaba a él, sus piernas también se movían por un impulso propio. Cuando tocaba su piel, se volvía suave y caliente. Cuando yo besaba su cuello, su boca se acercaba a mi oreja y me susurraba en ella unos "te quiero" más bonitos que alguien pueda imaginar. Y cuando sus labios se juntaban con los míos en un beso dulce y cálido, cerraba suavemente los ojos y me sumergía en su sabrosa boca.

Cuando él se fue de este mundo, mis lágrimas y mis lamentos se envolvieron en un gran sufrimiento y no se desenvolvieron jamás.
 

13 de Enero. Copyright © 2012 Design by Antonia Sundrani Vinte e poucos