
-¿Por qué no me contestas?- pregunté preocupada.
-Estoy un poco liado con los exámenes finales- me contestó un poco confuso. Como si estuviera nervioso por algo.
-Sé que no es por eso. Dime la verdad.
-Esa es la verdad, ¿qué más quieres?
-Te quiero a ti. Estoy segura de que no me cuentas lo que te ha pasado estos días. Por favor. Confía en mi.- Dije con mucha tristeza en mis palabras.
-Te ruego que me creas. Es lo que he echo en todo este tiempo.
-No me lo voy a creer aunque me paguen por hacerlo -y salí corriendo de allí, con lágrimas en mis ojos.