-Dame un beso. -¿Solo uno?- Me dijo Albert, solo un con un poco de toque serio en su mirada. -Sí, solo quiero uno. -se acercó a mi cara y me beso despacio y con pasión. Luego, se apartó de mi y le miré fijamente a los ojos- Bueno, cambio de idea -enredé mis dedos en su pelo y nos sumergimos entre las sábanas, sin dar marcha atrás, llegando hasta el final.
Decidí cambiar. Decidí ser diferente. Decidí ser otra persona. Decidí no llevarme por las opiniones. Decidí sacarle provecho a todo lo que sé. Decidí ser buena con los demás. Y decidí ser yo misma y no llevar siempre puesta una máscara.